lunes, 4 de octubre de 2010

Te miré.

Te miré.

Miré mientras tus ojos se desangraban
en cada lágrima cristalina por tu rostro,
miré despacio a ver como descendían
mientras morías por ellas poco a poco.

Tomé fuerte tu mano un breve instante
para cobijar tu cuerpo entre mis brazos,
miré entonces el rostro más hermoso
y sonreí sin querer pero con malicia.

El abrazo nos valió el peso de la nada,
pero significo la dicha entera de mi día,
miré entonces mi reloj mientras pasaba
cada instante de una alegría desmedida.

Te presione un poco más contra mi pecho
mientras pensaba en el latido de mi corazón,
sonreíste entonces mientras me mirabas…
y dijiste algo sobre las baquetas de un tambor.

Te miré tan o más hermosa en ese instante
que no puede evitar el besarte con amor,
fue entonces el final de un hermoso sueño,
te fuiste de mi sin decir al menos un adiós.

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