domingo, 3 de octubre de 2010

Háblame.

Háblame.

Deja que la jeringa te hable de mi estado
mientras me alejo un poco de tu mundo,
que te diga entonces el torniquete de mi brazo,
a donde fui, en donde estoy, y de que huyo.

Encuéntrame de viaje y sin maletas
con las pupilas dilatadas en silencio,
con el cuerpo inerte sobre el suelo…
y la mente perdida en jugarretas.

Sálvame de mi mismo como dices,
llama a alguien y vámonos muy lejos,
llévame al hospital entre lamentos…
mientras repites que casi me perdiste.

Reprende mi sentido al despertarme,
dime que estoy mal e hice una tontería,
dime que debo aprender a respetarme
y no poner más en peligro mi propia vida.

Háblame de un futuro hermoso
donde la vida es perfecta y hay espacio,
donde todo es simplemente maravilloso
y yo encajo o encajaré sin seguir dudando.

Sí, deja que la jeringa te hable de mi estado
mientras me alejo un poco de tu mundo,
que te diga entonces el torniquete de mi brazo
… A donde fui, en donde estoy, y de que huyo.

-Háblame-

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