lunes, 13 de septiembre de 2010

Juicio 2.

Juicio 2.

No tengo palabras para admitir errores
porque nunca he errado aunque eso dices,
sí, soy tu hijo y te avergüenzo,
solo que no se como, cuando o donde.

Habría querido ver tus ojos,
llenos de orgullo al ya mirarme,
más soñar es solamente eso,
quizás y no merezco nada de tu parte.

No hay reclamos justo ahora,
no tengo nada más que reprocharte,
si dices que sido un error y solo ello…
tal vez es cierto y tú muy bien lo sabes.

No voy a defenderme más de tus palabras,
estoy cansado de luchar contra corriente,
si no te gusta lo que soy es una pena,
pero igual nunca seré lo que tu quieres.

Perdóname padre porque he fallado,
pero no esperes que te adore como antes,
el tiempo entre nosotros no ha pasado en vano,
tu ya no eres quien para pedirme arrodillarme.

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