domingo, 15 de agosto de 2010

Días grises.

Días grises.

Hoy es uno de esos días,
donde recordarte hace a mis manos extrañarte.
Donde suelo desearte tan despacio como antes,
cuando te retorcías completa entre mis brazos.

Y es que mi cuerpo entero aún te extraña…
entre estas sabanas viejas
que no olvidan la textura de tu piel al roce.

Y no, hoy no diré nada acerca de nosotros,
hablaré solamente de ti en cada aspecto.
De ti ante mis ojos sin vestido alguno…
y de ti a la luz de la luna con tus blancos pechos.

Y sí, es así que se ha pasado el tiempo
con tu recuerdo abrazándome la mente,
hablándole despacio a mis latidos
y robándole el aire a mis pulmones.

No hay más tu ni más yo,
no hay un nosotros en este instante,
solo una memoria vieja y una foto rota
donde haces falta como en la vida diaria.

Es así y no hay vuelta de hoja,
y sin embargo… te extraño.

Te extraño en cada parte,
en cada esquina cansada de esperarte,
en aquella mesa y aquella cama,
bajo las sabanas donde solías abrazarme.

Sí, hoy es un buen día para recordarte,
otro de esos días grises…
donde todo vale un pimiento
y nada vale lo que debe.

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