lunes, 16 de agosto de 2010

Ciclo agonizante.

Ciclo agonizante.

He dormido demasiado tiempo en este sitio sin luz
donde las sombras tragan la esencia y se distorsionan,
no hay mañana entre estas cuatro paredes inexistentes,
solo un hueco abierto ante los pies para lanzarse y morir.

Hoy la piel es solo una tela sucia y añeja que se hace polvo
bajo el peso de los errores cometidos a lo largo del camino
mientras las uñas arañan el cielo en busca de un perdón,
pero no hay dios ni un paraíso, sólo el purgatorio y un infierno.

Soy la barrica de mi sangre espesa que va evaporándose despacio
no sin antes dejar entre mis labios, el fino sabor de su veneno,
esa amargura conocida que alguna vez fue el dulce de mis labios
bajo el nombre de alguna dama convertida ahora en un recuerdo.

No hay un tiempo perecedero ante las manecillas del reloj
que anuncian a escupitajos otro segundo de mortal agonía
mientras la mente se quiebra un poco más en cada tic-tac.
...

Estoy aturdido y quiero dormir.

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