domingo, 6 de junio de 2010

Piano play's

Piano play’s.

Sobre los dedos y en cada tecla
pesa aún tu ausencia,
esa forma inútil de recuerdo añejo,
que no se va ni al cerrar la puerta.
Perduras,
sigues aquí en cada nota
tocando mis manos y hablándome al oído.
Eres etérea.

Continúa el piano mientras los ojos se cierran,
y todo se extingue en este punto, todo…
menos tú que has alargado tu presencia.

Una tras otra se van las notas
mientras muere despacio la melodía,
tu voz sigue estática entre cada una,
resonando cada vez más fuerte,
acallando los sonidos de este cuarto,
y marcándole un final a la paciencia.
Estamos juntos.

Estas son mis manos con sus dedos
hurgando en la memoria del sonido
para revivirte ahora en el recuerdo.

Y estamos, somos esta parte de la melodía
que se prolonga aparentemente al infinito,
y luego decae hacia su final por un momento
para retomarse y resurgir intempestiva.

Y aún así… no somos eternos.

La melodía se extingue mientras las manos se despiden
sobre las teclas de un piano que anuncia sus finales,
solo existes mientras el piano toca
y yo solamente mientras tu existas al tocarlo.
Las cosas son así.

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