martes, 22 de junio de 2010

Elisa.

Elisa.
(Acerca del tiempo y las esperas)


Cuantas noches no habré mirado tu ventana
como quien espera una respuesta celestial,
esa fina voz de sonido angelical…
que dirá quizás de entre la nada que me ama.

Cuantas veces habré ya unido tu nombre al mío,
y entre las manos guardado el candado de una jaula
como si fuese tesoro preciado de quien te atrapa
y no te suelta nunca para evitar así su hastío.

¿Cuantas veces Elisa? ¿Cuántas veces un te amo
se ha convertido en vida y el tiempo en un suspiro?,
¿Cuantas veces tu latido ha sido el mío martirio…
mientras te esperaba con las flores en la mano?

Y es ahora que respondo.

Mil noches mí querida Elisa,
son las que perdí frente a tu ventana,
mil noches de una espera cansada…
mientras me moría por una tonta sonrisa.

De candados me llené las manos y las bolsas,
mientras te esperaba o esperaba una palabra,
pero de tu boca… no salió absolutamente nada.
así… fueron llenándose de silencios las horas.

(Ya no entrelacé más nuestros nombres.)

¿Cuantas veces Elisa? ¿Cuántas veces un te amo
se ha convertido en vida y el tiempo en un suspiro?,
siempre y nunca Elisa, nunca y siempre.
Todo… fue contrariamente relativo.

-Elisa-

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