viernes, 25 de junio de 2010

De los amantes y sus dudas.

De los amantes y sus dudas.

Preguntas en un parpadeo, si te amo,
y yo respondo que sí, y bastante,
viene entonces susurrando un cuanto,
mucho, ¿Cómo podría yo no amarte?

Silencio y me sonríes,
todo sigue lento y a su paso,
-¿Cómo?-Me preguntas,
y es simple decirte con locura…
que con locura es como te amo.

De nuevo el silencio y la sonrisa,
todo es estático entre nosotros…
y un beso rompe las distancias.

Nos rendimos.

Nos rendimos a los labios que se rozan
en ese constante vaivén de caricias que rompen fronteras,
sobrepasan la ropa, y eliminan las barreras.

Nos rendimos al paso inconstante del tiempo entre latidos
que asoma sus ojos por encima de una puerta que espera ser abierta,
que espera derrumbarse y ser solamente un adorno más…
en el desfile del paso de dos amantes.

Y nos queda solo un reloj en las muñecas
que se desvive recordando las horas sin darse cuenta
que en cualquier segundo solo recordara el piso y nuestra ausencia.

Y te amo, te amo con esta locura entre mis manos
que buscan saciarse de tus caderas en cada paso.

Y es que es así, no hay dos en este cuarto,
sino uno jugando a ser dos al mirarse separado…
ante un espejo de reflejo inverso estacionario.

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