domingo, 16 de mayo de 2010

Para una mujer hermosa.

Para una mujer hermosa.

Si te digo que eres hermosa
no es por lo que los demás miran,
sino por lo que en el fondo lo comprendo.

Tú tienes una luz propia.

Eres esa farola grande y viva que ilumina,
esa gran calidez del alma que aguarda el tiempo,
eres perfecta si bien te miran y te aprecian,
no, no eres solo conveniencia o apariencia.

Tienes esa chispa fragmento de magia,
latido de madre es tu pecho que espera
formando entre tus manos figuras pequeñas.

Llevas en la sangre el futuro,
una sonrisa feliz y un cantico de cuna,
tienes eso de que carece el resto,
ese magnetismo de pequeña bailarina
que rinde a los ojos y aviva caricias.

Eres un mundo perdido que he encontrado,
frágil y caído, pero no menos brillante,
ni mucho menos tirado al olvido.

Llevas en tus ojos las estrellas del cielo
y el anhelo de todos quienes te miran,
eres perfecta y tienes ese magnetismo,
esa forma única de mover un dedo…
y ser el epicentro del temblor en cada pecho.

Eres hermosa y no porque yo lo diga,
sino porque solo afirmo lo que piensa el resto,
y si el resto no lo dice y me equivoco,
entonces yo seré quien hable desde adentro.

Eres hermosa porque yo así miro,
porque así reconozco yo tu magia,
porque hace mucho así fue escrito,
porque las verdades no cuestan nada.

Eres esa mujer de brillo infinito y amplias alas
a quien auguro un buen futuro si se cuida,
una felicidad largo tiempo deseada.

Nunca pierdas tu brillo mujer perfecta,
porque perderlo sería mirar tragedia,
no más origami ni más nada,
solo otra chica más… que no posee nada.

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