viernes, 7 de mayo de 2010

De los poemas muertos.

De los poemas muertos.

¿Cuántos poemas muertos llevo ya?
¿Dos o tres? Quizás y ya son más.
Los he cortado, tirado y olvidado,
¿será que hoy ninguno he de conservar?

Si las hojas de papel sangrasen…
tendría las manos rojas y entre gritos
se escucharían los pobres versos al llorar,
me gritarían todos al unísono “asesino”,
no, hoy simplemente ya no puedo más.

Dios los pone sobre el papel
como las palabras nacidas de su tinta,
son pájaros al vuelo buscando libertad,
pero la pluma cesa y el grito muere,
a la basura se irán ya a parar.

¿Cuántos poemas he cercenado hasta ahora?
a veces han llegado a ser tantos…
que me he sentido inclusive un criminal.
Asesino corriente de creaciones indefensas,
incapaz soy de amar su maldita realidad.

Me llevaré a la tumba mis propios actos,
fragmentos y moronas de mi forma de pensar,
infanticida soy yo de mis pequeños,
me pregunto si en verdad será por mejorar.

-De los poemas muertos-

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