sábado, 24 de abril de 2010

42.

42.

Me vi morir a los cuarenta y dos,
en esa edad donde mis sueños
hicieron de una noche premonición.

Y me vi ahí, apunto de dormir entre tus brazos
mientras la vida escapaba por una ventana abierta.
Y estabas tan hermosa mientras alejabas despedidas
y me prometías tu mano en aquella pretensiosa eternidad.

Cuarenta y dos y era perfecto, no se quien eras,
pero se que no estaría mal si fuera cierto,
porque si algo había… era tu calidez en ese sueño.

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