martes, 2 de febrero de 2010

Tinta.

Tinta.

Aquí estoy, perdido entre las hojas
con un frasco de tinta junto al brazo
y una pluma seca entre los dedos,
las ideas se esparcen entre sombras blancas
y una a una… mueren perdidas en lo efímero.

Fantasía, todo es fantasía.

He visto a la tinta secar corazones
y al mismo tiempo evaporar lágrimas,
pero jamás la he visto desangrarse sola
sobre ese espacio blanco que se llena con palabras.

Somos quienes morimos,
la tinta solamente es un testigo…
y el papel el confesor.

Tinteros vacios sobre hojas llenas,
la vida pasa sobre el llano en el escritorio
y bajo la palma de la mano que guía una pluma.

Es el final.

Que macabra puede ser la perspectiva cruel
de que el equivalente plástico de la sangre es la tinta,
porque si cada verso mío lo escribo con el alma…
entonces con la pluma sobre estas hojas voy dejando la vida.
...

-Tinta-

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