domingo, 21 de febrero de 2010

Historia de una noche.

Historia de una noche.

Poco a poco la ropa vuela de un lado a otro
en este cuarto de pasiones desbocadas que nos rodea,
sube la intensidad a la par del calor en cada acción
mientras una piel encuentra en su paso a la otra.

Todo es silencio con las lenguas ocupadas en cada boca en cada beso
mientras los brazos reconocen superficies aferrando humanidades…
y contando con los dedos centímetro a centímetro de una piel ajena.

Estamos los dos y por la mañana nos vamos,
ese ha sido el trato que sin quejas acordamos.

Desnudos los cuerpos y adormecidas las conciencias
solo nos quedan los placeres y pasiones de una noche,
el tiempo pasa veloz entre las uñas marcando la espalda
y las dentaduras dejando su marca en algún lugar del cuello.

Exclamaciones y suspiros adornan escenas…
y estamos vacios,
vacios en algún sentido,
pero no por ahora mientras nos quedan las pasiones.

Las manos se entrelazan y se aprietan despacio
mientras los cuerpos se agitan movidos por el deseo,
se derrumban los buenos modos y el anticuado sentimiento
ante el vaivén presuroso del casual y ahora común sexo.

Somos esto.

Aquí y ahora poco importa el mañana,
solo importa el ahora y el relleno de un vacio,
esto es así, esto es así bajo el influjo modernista,
y las lágrimas por la mañana serán tu problema.

Soy lo que soy…
y tú cooperas en ello.

Quiero el calor de tu cuerpo bajo el mío
y el momento que entre los dos se genera,
quiero los gemidos de tu garganta y el tiritar
de ese cuerpo que se rinde ante una copa pagada.

¿Quien soy? nuca se sabe,
¿Quien eres? Ni siquiera me interesa.

Huiré antes de la mañana, silencioso,
sin dejar rastro alguno de mí ser…
hasta que al abrir los ojos recuerdes todo
y sepas que te quise solamente ayer.

Somos esto,
yo soy esto…
y tú estuviste ahí.

-Historia de una noche-



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