domingo, 24 de enero de 2010

Los cuerpos que se tocan.

Los cuerpos que se tocan.

Miro el amanecer de cielos rojos
sobre las franjas de unas mantas sucias,
blancas eran como nubes limpias,
ahora grises y enrojecidas se les mira.

Que copia del cielo en su ocaso
dejan las pasiones en su carmesí temprano,
que roce de cuerpos en fiero movimiento,
que batalla por tener del todo el mando.

En el roce de los minutos el paso de las horas
que una a una se van acoplando a lo venidero,
tormenta de gemidos que se apagan en las sombras
como amores marchitos en la sequia de un te amo.

Que vigor este de seguir y no soltar,
mismo vigor de retroceder y avanzar,
todo esta dicho en el desliz de las manos
sobre el campo desnudo de un cuerpo a la espera.

Aún siento el latido del corazón en el pecho,
que tenue y a la vez poderoso,
todo esta dicho y así no queda nada,
es efímero el suspiro, y entonces todo es calma.

Llevo en los brazos el principio y el final
en el roce de los cuerpos que bajo las mantas se tocan,
que copia tan fiel del cielo enrojecido en su ocaso,
tan pasional y a la vez sombrío… pero con esperanza.

Es la guerra hermanos míos,
…es la guerra.

-Los cuerpos que se tocan-

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