lunes, 9 de noviembre de 2009

Tras la muerte del poeta.

Tras la muerte del poeta.

Como lágrimas que se desprenden de los árboles
tiernas gotas son sus hojas,
suaves caricias que el viento reparte
mientras alguien bajo el cielo aún le llora.

Ha pasado ya casi un año de esto
más nadie aún olvida al poeta muerto.

Se ha detenido el viento a la espera
de alguien que agregue la última estrofa,
pues es en esta poesía casi desierta
cuando más la tristeza se denota.

Corre el llanto incesante de los cercanos
que en vida a su dios imploran
“Dios salve al bendito poeta,
Dios lo tenga por siempre en su gloria”.

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