jueves, 12 de noviembre de 2009

Doble negativa.

Doble negativa.

Desde tu mirada cautivante
pasando por tu provocadora sonrisa
quedo perdido en tu hermoso cuerpo,
ese que se enreda seductoramente en la cortina.

En tu cabello mi deseo…
y en tu rostro mi agonía,
iluminando tú figura
ese sol que se cuela sin boleto,
y yo testigo mudo…
que se muere por tu beso.

Aprisionada en los cristales de mis ojos…
tu recuerdo partido en cuatro,
uno en cada suave movimiento
de figura que modela a cuerpo entero.

Y sentada desde aquél sitio lejano
todo vive ante tu mirada y un solo gesto,
quédate por siempre más de una noche…
aunque sea tan solo en mi recuerdo.

No puedo evitar notarte
si mis ojos ya han atrapado tu reflejo,
ese que dulcemente ha devuelto el espejo
donde te miras tan hermosa como yo te contemplo.

Si pudiese memorizar tu anatomía…
aún así jamás dejaría de sorprenderme contigo,
lo que tú me muestras cariño mío,
es sin duda el paraíso.

Perdido en la mirada de tus ojos que sonríen,
encuentro el amor que en ellos guardas
y el deseo que ahora exhibes.


Así pues te recuestas de nuevo sobre mi cama
donde tus sugerentes ojos de nuevo me reciben,
y tras el transcurso de unas breves palabras…
tus dulces labios con un beso me retienen,
la noche vibra y todo comienza de nuevo,
de nuevo hasta que amanece.

Y entre miradas perdidas y suspiros prolongados
dices tiernamente que quisieras quedarte,
que quisieras ser mi niña amada y quedarte para siempre.

Y amor mío…, ya lo eres,
es por eso que soy yo quien con cariño te pregunta,
¿Te quedarías conmigo siempre más de una noche?
¿Te quedarías mi niña por siempre la vida eterna?
Di que sí amor o dame una doble negativa
para hacer nuestra vida siempre positiva.

(Y así la respuesta no se hace esperar,
una noche se torna en una vida
y el abrazo en las palabras de alegría
como el beso en la mejor de las caricias.)

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