lunes, 30 de noviembre de 2009

...



Paso a pasa la marcha despacio,
el tiempo largo y eterno de un segundo,
todo se mueve constantemente inconstante,
es el final… porque todo al final es el principio.

La caída sin gravedad de las cosas pesadas
a los brazos vacios de un lugar sin luz y sombra.
el infinito suele ser siempre tan aburrido.

Más allá del horizonte esperan cansados los ojos
envueltos en una manta de franela delgada,
esperan no congelarse sino hasta llegar el alba
cuando las gotas de rocío cubran el camino olvidado.

Todo es tan simple como siempre ha sido,
no hay magia, solo fragmentos de estrella
esparcidos por los mares de la existencia.

El viento lleva el sonido a lo lejos
donde los gritos se vuelven música y silencio,
ahí, a ese lugar donde todo termina dormido,
sí, dormido, más no muerto.

Las huellas de los pies descalzos sobre la arena
se desvanecen tan despacio en el desierto,
casi como si caminasen ellas mismas a su paso,
pero es tan absurdo quedarse a contar cada grano
como si fuese tan importante como lo es en el reloj.

No, hoy es aún temprano para abrazar las nubes,
aún necesito contar en silencio las letras de tu nombre
mientras la vida se deshoja a su paso lento por este cuarto
donde la ausencia de tu respiración le da su peso al infinito.

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