martes, 17 de noviembre de 2009

Admirandola.

Admirándola.

Bajo una hermosa y purificante lluvia
yo la admiro.

Admiro sus ojos en los cuales me he perdido,
sus labios que desearía probar a toda costa
y ese cuerpo suyo que es tentación.
(Esa mente que es para mí el deseo puro)

La observo…
desde el otro lado de la calle mientras llueve.

Y no puedo parar de pensar que sería de mí,
cual sería la dicha que yo sentiría…
si pudiese acaso tenerla conmigo,
de que fuésemos el uno para el otro.
(De que usted siquiera se dignase a mirarme)

Y aunque se que eso no pasará…
me gusta contemplarla.

Y no me importaría estar parado afuera
bajo la lluvia por semanas.

No me importaría si con ello tuviese…
aunque fuera un solo segundo,
un simple segundo…
para poder admirarla.

No hay comentarios:

Publicar un comentario